Pregunta cuándo se publicó la app por última vez, y si la próxima actualización se puede compilar hoy.
Pregunta por las dos tiendas. "No lo hemos intentado en un buen tiempo" es una respuesta que vale la pena conocer.
Averigua con qué está hecha la app.
Swift o Kotlin nativo, React Native, Flutter, Xamarin, Cordova o Ionic. La respuesta decide qué tan grande es el trabajo.
Revisa si Google Play Console muestra una advertencia de nivel de API objetivo.
Aparece en la página de estado de políticas de la app.
Mantén pagada tu membresía de Apple Developer.
Si vence, los nuevos clientes no pueden descargar la app y no se puede publicar nada.
Asegúrate de que tu empresa tenga las cuentas de las tiendas, el código y las claves de firma.
Si no las tiene, empieza por ahí: consulta "Nuestro desarrollador ya no está, y no controlamos nuestro código ni nuestra cuenta de App Store."
Elige un camino: actualizar la app, moverla a una plataforma con soporte, o retirarla.
Una auditoría te da los datos para elegir.